Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las víctimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias de privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.
Eduardo Galeano
lunes, 28 de mayo de 2007
domingo, 20 de mayo de 2007
La desmemoria
Antes de irme a dormir, transcribo ésto...
El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria.
Eduardo Galeano.
El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria.
Eduardo Galeano.
viernes, 18 de mayo de 2007
sábado, 12 de mayo de 2007
domingo, 6 de mayo de 2007
La pequeña muerte

Nos da risa el amor cuando llega de lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
Eduardo Galeano.
sábado, 5 de mayo de 2007
Épocas
El primo Eze me la mandó hace un tiempo, con éste nombre, y creo que es el que mejor la describe. Hoy la encontré, en busca de otras fotos que deseaba ver, tal vez por el sólo sentimiento de nostalgia de cosas que fueron, de cosas que nunca serán.
Todavía estaba en gran ventanal, y la puerta con los vidrios ingleses. Ya estaba la mesa blanca... Y todos nosotros, mucho más jóvenes.
Con el cigarrillo en la mano está el primo Eze, y debajo de él Adrián. Atrás, de cuadrillé asomo yo, y detrás Esteban. Casi tapada por el Eze asoma Carla, y al lado Fla y Mae, que apenas llegaba a la mesa. Detrás, el Tucu con la pelota naranja, y al lado Santi. Esa es la tía María eugenia? Siguiendo por Hernán, Mamá, y Violeta, nuestra vecina de enfrente, cuasi adoptada.

Todavía estaba en gran ventanal, y la puerta con los vidrios ingleses. Ya estaba la mesa blanca... Y todos nosotros, mucho más jóvenes.
Con el cigarrillo en la mano está el primo Eze, y debajo de él Adrián. Atrás, de cuadrillé asomo yo, y detrás Esteban. Casi tapada por el Eze asoma Carla, y al lado Fla y Mae, que apenas llegaba a la mesa. Detrás, el Tucu con la pelota naranja, y al lado Santi. Esa es la tía María eugenia? Siguiendo por Hernán, Mamá, y Violeta, nuestra vecina de enfrente, cuasi adoptada.

jueves, 3 de mayo de 2007
El diagnóstico y la terapeutica
El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojera delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o en el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o en el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.
Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.
miércoles, 2 de mayo de 2007
Día del trabajador

No suelo poner fotos de gente porque si, pero ésta me gustó, no sólo por la foto en sí, sino por quienes están en ella: algunos de los integrantes de una familia que quiero muchísimo, en especial a dos de esos personajes. A Abel, por brindarme su amistad y por confiar en mi, y a Ariel por su alma de hermano mayor y por su don de gente.
Hemos pasado un día maravilloso junto a los viejos, Mae y Agus, y creo que ésta imagen es una pequeña síntesis de la alegría que se vivió allí.
Se pueden ver más fotos del evento haciendo click ACÁ.
Hemos pasado un día maravilloso junto a los viejos, Mae y Agus, y creo que ésta imagen es una pequeña síntesis de la alegría que se vivió allí.
Se pueden ver más fotos del evento haciendo click ACÁ.
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