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lunes, 9 de julio de 2018
Agua
¿Por qué será que el agua en movimiento contínuo se me convierte en una obsesión? En cualquiera de sus formas, me doy cuenta que podría detenerme a mirarla horas... Las cataratas y cascadas en su caída libre, las olas del mar y su vaivén... ¿O son las del Río de la plata? Furiosas o tranquilas, según el viento... El fluir eterno de un arroyo, su arrullo, su paz... Las nubes que se mueven en el cielo, sus formas... Siento que tienen algo que decir... Y yo, simple mortal, que intento captar el momento... Si elijo una exposición larga, el agua sale así, moviéndose. Pero igual siento que la estoy atrapando, que ahora queda prisionera de ese momento. ¿Dónde estará, ahora, todo ese este agua que en algún momento congelé en mi imagen? ¿Cuántas veces habrá sido río? ¿Habrá llegado al mar? ¿Cuántas veces habrá sido nube y luego lluvia? ¿Cuántos ríos distintos habrá sido antes de ser Iguazú? ¿Y después?
Qué poder maravilloso el del agua, qué elemento más maleable y hermoso, cuánta libertad... Ojalá yo pudiera fluir así, ser cascada, llegar al mar, volverme ola, nube, lluvia y río sucesivamente...
¿Acaso la vida no se trata un poco de eso? Fluir, transformarse, ser absolutamente libre, aunque cada tanto pase alguien con una cámara de fotos y nos capture tan solo por un momento.
Creo que encontré el propósito en esta vida: ser como el agua. Y sepan que cada foto mía no es más que una captura de un momento de mí, porque esa ya no soy yo.
lunes, 11 de diciembre de 2017
Contar molinos
Voy en el auto por la ruta con mi hermano menor al volante. Minutos antes, por ese mismo lugar, pasaron mis otros hermanos, también al volante de sus respectivos autos, llevando a sus hijos, a mi vieja, a sus compañeros de vida, a sus sobrinos, a otros hermanos...
Recorremos este camino desde que somos chicos, y hoy, desde nuestra adultez, quién sabe por qué número de vez... Y todos comentamos lo mismo, nos emocionamos... N
unca, pero nunca nos cansamos de su belleza, de esas curvas y contracurvas que revelan la serranía y que nunca nos deja de sorprender...
Y en medio de todo eso descubro los molinos a contraluz... Y recordamos cómo, en un viaje que se nos antojaba eterno, y para matar el aburrimiento, mis viejos nos entretenían con poco y nos proponían un juego muy simple: contar molinos... Quién sabe cuántas horas podríamos pasar así... Para cuando llegábamos a estos parajes, en donde nos bajábamos del auto para ser simplemente felices, habíamos pasado los 100 ampliamente...
Es sólo cuestión de volver a esos momentos para recuperar la esencia de esa infancia, esa felicidad que aún guardamos en algún rincón nuestro, y entonces, simplemente, contar... 1...2...3...
Recorremos este camino desde que somos chicos, y hoy, desde nuestra adultez, quién sabe por qué número de vez... Y todos comentamos lo mismo, nos emocionamos... N
unca, pero nunca nos cansamos de su belleza, de esas curvas y contracurvas que revelan la serranía y que nunca nos deja de sorprender...
Y en medio de todo eso descubro los molinos a contraluz... Y recordamos cómo, en un viaje que se nos antojaba eterno, y para matar el aburrimiento, mis viejos nos entretenían con poco y nos proponían un juego muy simple: contar molinos... Quién sabe cuántas horas podríamos pasar así... Para cuando llegábamos a estos parajes, en donde nos bajábamos del auto para ser simplemente felices, habíamos pasado los 100 ampliamente...
Es sólo cuestión de volver a esos momentos para recuperar la esencia de esa infancia, esa felicidad que aún guardamos en algún rincón nuestro, y entonces, simplemente, contar... 1...2...3...
sábado, 3 de septiembre de 2016
La esencia del lugar.
Me gusta viajar, y me gusta sacar fotos cuando viajo. Concluí en una sesión de terapia.
Pero no la típica foto de cuando uno viaja por turismo, busco que sea distinto, que la toma, el ojo, el ángulo sea distinto. Y ya no supe definirlo.
"No sé ser turista", me dijo un amigo unos días después, y acto seguido concluimos que yo tampoco si definimos como turismo a subirnos a un bus con alguien que te charle en tus oídos, en tu idioma, y sacarle fotos a todos los monumentos...
A mí me gusta salir a caminar sin rumbo fijo, perderme en las calles, observar a la gente, empaparme de lugares... Viajar puede ser subir una escalera, tomarse un colectivo media hora, o volar miles de kilómetros... Y entonces la definición salió... Busco hacer imágenes que transmitan la esencia de esos lugares que visito. Encontrar esa imagen de paisaje que me conmueva, ese detalle que me llame la atención, esa visión que sea sólo mía. Porque es en esas imágenes que me conmueven que yo me encuentro a mí misma, que vuelvo a ese lugar y entonces recuerdo qué sabor tuvo el momento en que estuve allí, qué sentí, cómo me sentí. Soy yo misma en ese lugar, con mis particularidades y sentires.
Esta selección de imágenes es eso. Son lugares pero también soy yo. Y es por eso que me llenan de orgullo.
He aquí el enlace hacia el álbum:
domingo, 19 de junio de 2016
El pulidor de piedritas
Tendría unos 12 años cuando empecé con mi alma de Hippie. En mi mente de niña no existía la posibilidad de comprar las hermosas piedras coloridas que yo veía que los artesanos engarzaban en todo tipo de "joyas". Veía sus colores y pensaba que éstos salían a relucir porque esas piedras estaban pulidas, y me preguntaba cómo harían para destacar semejante naturaleza del mineral.
"Yo quiero pulir piedras y que me queden así", le dije un día a mi viejo. Y me pareció lo más natural del mundo que él encontrara una solución para semejante iniciativa. Nunca se me ocurrió que a 10 minutos de mi casa existía un barrio en el que las vendían ya procesadas, teñidas y agujereadas. Y a mi viejo le pareció mucho más divertido, porque no creo que hubiese sido mucho mas fácil, dejarse llevar por mi pequeño delirio y compartir la iniciativa de hacer algo juntos.
El primer paso consistía en ir de "shopping" al chatarrero. Lo de Tomasito era el lugar en donde mi viejo disfrutaba de pasear entre chatarra para ver qué había de "nuevo" para llevarse a un módico precio; a veces tan módico que acababan por regalárselo.
Un día, ya siendo más grande le pedí que me comprara una chapa de galvanizado para hacer una carterlera de imanes, y apareció con una chapa medio chueca, mientras me aseguraba que eso me iba a servir. Un reciclador nato el viejo, tan es así que en el medio de mi cuarto tengo plantado un palo de semáforo peatonal sosteniendo una escalera, pero esa es otra historia.
El sistema era sencillo. Un pie, o base, que sostenía un motor con un eje que giraba, y sujeto al eje un tubo cuyos extremos tenían una rosca a la cual se enroscaba una tapa, como esos bulones que sirven para tapar los extremos de los caños. Pronto estuvo listo nuestro invento, llenamos el tubo de cantos rodados cuidadosamente seleccionados de una pila de una obra que había en la esquina de casa. Una mezcla de cantos rodados y arena que funcionaría de agente de abrasión que puliría nuestras piedras. Se cerraba el tubo con el bulón y el eje empezaba a girar indefinidamente . Un CLAC, CLAC, CLAC, CLAC contínuo de piedras golpeando y golpeando salía del aparato, y al cabo de unas horas obteníamos unos bellísimos... cantos rodados de la obra de la esquina un poco más brillantes...
Hoy de esa máquina sólo queda la base.
Si tengo que pensar en mi viejo eligiendo un regalo para mí, no puedo más que imaginarlo junto a mi vieja, que es quien también, en su inmensa generosidad, siempre tiene la iniciativa de dar regalos a los demás, siempre antes que a ella misma. A papá lo veo ayudando a elegir, haciendo la segunda, quizás refunfuñando un poco si las compras se vuelven excesivas, dando rienda suelta si en algún momento veía que había algo que realmente queríamos y que su bolsillo en ese momento se podía permitir.
Sus regalos espontáneos eran éstos: Una máquina de vapor, un pulidor de piedritas, fabricar un barrilete, un avión, un barco a escala... Pulir durante horas un vidrio, para luego hacer un espejo, para construir un telescopio con el cual ver el cometa Halley. Uno de los recuerdos más antiguos de mi infancia es ese, ver el cometa Halley por el telescopio.
Papá se pinchaba las manos para traerme un gajo de cáctus del desierto porque sabía que me gustaban. Me traía un kilo de sal de alumbre de química Oeste cuando le pedía que me enseñara a hacer cristales, porque eso era algo que yo tenía que saber. El kilo de sal aún está ahí, creímos tener tiempo de sobra, y el tiempo no nos alcanzó. Es una deuda pendiente que pronto pienso cumplir. Porque las herencias se agradecen. Y mi viejo me dejó una herencia muy grande, una herencia que no tiene que ver con contar billetes: yo tuve un viejo que siempre estuvo ahí para darle, o al menos intentarlo, respuesta a mis inquietudes, para darme valor cuando tuve miedo, hacerme creer importante cuando venía a consultarme ciertas cosas porque yo era "la entendida", o sonreir de orgullo cuando corría a mostrarle algo que también a mí me enorgullecía. Y yo sé que me ama, aunque fuese duro con eso de dar abrazos, y más aún de soltar palabras. Él no decía. Él siempre hizo.
No me puedo quejar. Soy muy rica.
Donde quiera que andes. Gracias. Gracias y feliz día.
sábado, 7 de noviembre de 2015
Origen
-Sabés hace cuánto que no salgo de Caballito yo?-
Hace poco descubrí su origen. Origen. Una de esas palabras
que se me vinieron a la mente al pensarlo.
“Droguería de la estrella”, reza una
pequeña leyenda, y la semana pasada descubrí que aún existe, ahora con el
nombre de “Farmacia de la estrella”, que es una de las más antiguas de la
ciudad, y que está en pleno centro, a metros de la plaza de mayo.
Decidimos pasear un poco por San Telmo. Sábado, nueve de la
mañana. Algunos turistas que se levantan temprano para aprovechar el día, y yo,
mezclados con todas esas actividades que se hacen en horarios en que en la
calle no hay nadie… La calle Defensa vacía de gente, de manteros, de vendedores…
Solamente algún camión de carga y descarga, los barrenderos…
Y en el mercado?
Algún otro loco que se levantó temprano y se toma un café solo. Los anticuarios
aún cerrados y el mercado vacío nos
develan el alma de las cosas, del mercado, donde la vida comienza por los
puestos de frutas y verduras, las carnicerías, los pequeños cafés, negocios
reales del mercado, antes que los puestos
para el turismo invadan todo.
-Yo nací acá- Me dice el barómetro cuando llegamos a la
puerta de “La estrella”. Lástima que la encontramos cerrada. Pero al menos
pudimos caminar juntos su barrio de origen, y mientras, él me contó su historia:
-Nací acá. Pero viví toda mi vida en el barrio de Caballito.
Seguro tu papá te contó. Yo vivía en un palacio. Palacio
Carú se llamaba. Cuando todo el barrio aún era campo, y los palacetes estaban
en las “afueras” de la ciudad. Todo de mármol era el palacio. Y hacía un frio!!
No te imaginás!! El mercurio de mi termómetro siempre estaba por el
suelo!! Tu tía Dora vivió un tiempo ahí,
cuando tuvo que venirse del pueblo a estudiar al internado. Los fines de semana
los pasaba conmigo, en el palacio. Y tu papá venía también cada tanto de visita
a ver a sus tíos. Todavía lo recuerdo. Un chiquito inquieto, menudo, alegre,
siempre curioso… Si hasta se fabricaba su propia pólvora… No me extraña que
después se haya convertido en químico…
Y al final me mudé con él cuando tiraron abajo el palacio.
Ahora ahí hay un edificio, de esos cuadrados y feos. Viste cómo hacen las cosas
hoy, ya no son como antes. Como yo… Todo lleno de curvas y firuletes.
Llevo más de 40 años viviendo en la calle Bertres. Testigo
de todo. Te vi crecer a vos, a tus hermanos, y ahora a tus sobrinos. Los vi
comer fideos innumerable cantidad de veces, y los vi llorar de risa, y de
tristeza. Debo reconocer que me divierto bastante viéndolos pasar. Ese espíritu
de casa abierta a quien la quiera visitar hace de mi hogar algo muy especial. Y
el desfile de personajes nunca termina. Ahora
veo crecer a los nietos. Siempre hay alguno que pasa, que se queda a
dormir-
Ambos nos quedamos un instante callados, hasta que yo
entonces le digo:
-Vos lo extrañás? Yo sí, mucho…
-No sabés cómo- Me dice
–La casa está triste sin él, aunque a veces me parece percibirlo,
siento sus pasos pausados crujiendo en el piso de madera. Seguramente nos
estará cuidando. Después de todo, nosotros, todo lo que esta casa encierra,
somos él, no te olvides de eso-
Se me caen unas lágrimas mientras lo pienso.
Seguimos camino rumbo a la plaza de mayo. Subte A. Nos
volvemos ambos para Caballito, de donde somos…
domingo, 25 de octubre de 2015
Árbol de navidad
Enarboladas...
Y arriba, la luna...
La primer navidad de mis padres en Bertres tuvo el cedro como representante de la celebración. Luego se eligió un rincón del jardín para plantarlo, y allí creció y llegó a convertirse en el árbol mas alto de la manzana hasta que la tormenta del 4 de abril del 2012 lo dejó trunco y desfigurado. Pensamos que ese era el fin, lloramos como locos a nuestro árbol, y sin embargo encontró el modo de sobrevivir, sacó ramas alocadas hacia un costado y ahí estuvo...
Estos días son de esos que todo me cuesta el triple. Que si fuese por mí no saldría de la cama.
Observé con preocupación que los plantines de tomate me necesitaban. O más bien que necesitaban un transplante urgente. Puse manos a la obra, sobreponiéndome a la voluntad de no querer hacer nada.
Subí las macetas a la terraza. Es ahí que los tomates van a gozar plenamente del sol. Observé el cedro, sus ramas sobrevivientes, y me lo encontré enarbolado por otra planta, enredada en sus ramas, adornándolo con flores, pimpollos y frutos. El Maracuyá creció por entre las espinas, y me regaló un árbol de navidad anticipado. Como ese primer árbol del año 71. Como los incontables árboles que hicimos cuando con papá nos tomábamos prestada una rama del enorme cedro para adornarla. Tal vez sea un homenaje a ese hombre, no lo sé... Flores para él... Flores, y encima, la luna de testigo... Y en la luna, Él...
De qué hablo cuando hablo de magia? Hablo de ésto...
domingo, 27 de julio de 2014
viernes, 25 de julio de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
Este...
Me doy cuenta que este año es el año de los viajes... No lo esperaba, pero así es... Y de cada uno me traigo miles de imágenes en mi retina, y también en mi cámara... Y hay muchas que me encantan. Y como la fotografía para mí también es un medio de expresión, pienso, si no puedo escribir, por qué no mostrar aquello que me sucede en imágenes? Así que acá vamos, de a poco, fotos de aquello que sucede, o sucedió... Mi ojo, mi particular forma de existencia...
Mirando atentamente los preparativos para el vuelo... Buenos Aires. 19 de mayo de 2014.
martes, 21 de enero de 2014
Autito
Por qué será que a veces nos cuesta desprendernos de ciertos bienes materiales? Al fin y al cabo son sólo cosas que están a nuestro servicio.
Será la carga emocional, los momentos que guardamos, o a los que nos conducen esas cosas...
Los autos en mi familia siempre guardaron esa sensación... Esa sensación de ser parte... Esa herramienta, ese ser que siempre nos llevaba de vacaciones, vehículo de recuerdos, felicidades, millones de anécdotas...
Será por eso que cuesta... Fue el primer 0 km de mis viejos, comprado con el fruto de años de esfuerzo y laburo. Y curiosamente es el primer auto del cual mis viejos se desprenden sin quedar éste en la familia (o terminar en un desarmadero)...
Será por eso que cuesta... Porque aún le queda mucha vida por delante, y entonces nos encontramos preguntándolos si su próximo dueño lo querrá como lo quisimos nosotros... Y nos encontramos balbuceando deseos, en secreto... "Ojalá que te hagan bailar como te hago bailar yo", le dice Agustina, bajito... " Y que no te obliguen a escuchar a Arjona..." agregaría yo... Ojalá no te obliguen a hacer todas esas cosas que odiamos que nos hagan. Que no te obliguen a pasar por la derecha en las autopistas, que siempre te lleven a un máximo de 120, que te conduzcan con prudencia, que usen tus cinturones de seguridad, y que nunca te veas obligado a usar tus airbags... que no te estacionen tapando las rampas de discapacitados, ni en medio de las ochavas... Ojalá te manejen con prudencia, y la chapa te dure mucho más tiempo lisita... Ojalá no obliguen al enano (el que hace los cambios) a pistear... Ojalá lleves niños de un lado para el otro, porque son la expresión de la vida y el jolgorio...
Y ojalá que también te hagan seguir viendo muchos amaneceres como éste:
Será la carga emocional, los momentos que guardamos, o a los que nos conducen esas cosas...
Los autos en mi familia siempre guardaron esa sensación... Esa sensación de ser parte... Esa herramienta, ese ser que siempre nos llevaba de vacaciones, vehículo de recuerdos, felicidades, millones de anécdotas...
Será por eso que cuesta... Fue el primer 0 km de mis viejos, comprado con el fruto de años de esfuerzo y laburo. Y curiosamente es el primer auto del cual mis viejos se desprenden sin quedar éste en la familia (o terminar en un desarmadero)...
Será por eso que cuesta... Porque aún le queda mucha vida por delante, y entonces nos encontramos preguntándolos si su próximo dueño lo querrá como lo quisimos nosotros... Y nos encontramos balbuceando deseos, en secreto... "Ojalá que te hagan bailar como te hago bailar yo", le dice Agustina, bajito... " Y que no te obliguen a escuchar a Arjona..." agregaría yo... Ojalá no te obliguen a hacer todas esas cosas que odiamos que nos hagan. Que no te obliguen a pasar por la derecha en las autopistas, que siempre te lleven a un máximo de 120, que te conduzcan con prudencia, que usen tus cinturones de seguridad, y que nunca te veas obligado a usar tus airbags... que no te estacionen tapando las rampas de discapacitados, ni en medio de las ochavas... Ojalá te manejen con prudencia, y la chapa te dure mucho más tiempo lisita... Ojalá no obliguen al enano (el que hace los cambios) a pistear... Ojalá lleves niños de un lado para el otro, porque son la expresión de la vida y el jolgorio...
Y ojalá que también te hagan seguir viendo muchos amaneceres como éste:
domingo, 20 de octubre de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
Una Imagen
Las mejores fotos no son las que en ellas la persona esta posando, ni las técnicamente perfectas... Son aquellas que nos muestran en la exacta esencia de lo que somos. Y esta imagen es eso, y es hermosa, y no justamente porque estoy yo!
sábado, 27 de julio de 2013
Instantáneas musicales
Siempre fui aficionada a ver música en vivo, es una de las actividades que más amo en la vida. Si a ello le sumo mi afición por la fotografía, resulta que a veces salen algunas cosas bonitas, como estas!
jueves, 14 de marzo de 2013
lunes, 17 de diciembre de 2012
Última velada ChacKaStóN del año
Este año me ha tocado conocer a una banda de amigos... Entre otros, éstos que hacen de cada noche que los encontrás, una noche muy particular... particularmente... feliz...
Eh aquí unas imágenes de la última velada del año... Y esperemos que el próximo sean muchas más!
viernes, 23 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Dicen que es Santa Rosa...
Esto es parte de lo que escribió mi amiga Sabrina hace ya 9 años atrás... Uno de los regalos más lindos que me han hecho en mi vida... Seguro los integrantes de mi familia reconocerán a algunos de los personajes...
"Dicen que es “Santa Rosa”…
Los crédulos en ritos religiosos, los pobres seres que se dicen católicos aunque no saben bien por qué; ya a esta altura, ser creyente es más un trámite, una penosa costumbre que al fin de cuentas, te termina alejando, y produce (en la mayoría de los casos) reflexiones un tanto coherentes.
…La humedad aplasta densa las cabezas y las vuelve pesadas. El hormiguero universitario está cuasi desierto… y yo estoy por abrir la caja de la tan famosa Pandora. Podría decir que no existe tal, pero yo conozco el lugar en donde habita la amalgama de lo anacrónico y lo altamente cotidiano, lo inesperado pero esperado… Donde el aire se echa la casa al hombro y se va de paseo por los rincones, y se sienta a la orilla del día a mirar el atardecer… La casa… No es un lugar es… ellos. Recopilan en sus ojos la historia más digna de ser contada, la más fehaciente, trasmitida de generación en generación. Ellos con tiempo y sin tiempo, andando cada segundo, cada cual con su más particular movimiento de vida, pero dejando una marca registrada que inquieta, y te invita… Introducirte en semejante fantástico hemisferio, es no querer salir nunca jamás… Y sin embargo, es la magia de lo sencillo lo que te atrapa, una fina lluvia que resbala tranquila y sin apuros, increíblemente confortante, que después decide acompañarte a dónde vayas, y vos querés que te acompañe a dónde vayas; te convida a que te apropies de ella, como si supiera que querés cuidarla como el más afortunado tesoro… (...) Los gatos reciben maullando desde no sabés qué recóndito lugar, pero te observan cada movimiento, como los más fieles guardianes, atentos, sigilosos… ¿Por el living o la cocina? La cocina. Gracias. Ininterrumpido aroma a café brota de las paredes… La pava en el fuego casi, casi, a punto de irse hecha vapor… Claro, es que recién estoy entrando, y sólo una de las infinitas personas que frecuentan el lugar tiene destinada esa tarea… Parece como si me estuviera esperando, desde el último segundo que pasé por allí, desde que crucé el umbral de su gótica puerta negra (claro, no es gótica por ser negra…). Van y vienen, presurosos, perezosos, fatigados, a las corridas, bajan y suben una escalera, angosta y pequeña, la misma que sólo recorrí una vez. Después del descanso, sigue otra igual, pero no sé a dónde irá, quizás si. Cuentos y noticias de personajes (realmente, personajes) auto-exiliados, y tan queridos. Ausencia y presencia, más presencia. Busco mis utencillos para reanudar la tarea abandonada la última vez… claro, unos cuántos festejan ante mi menor movimiento hacia ellos. Ya lo saben. Dibujos garabateados me esperan, y me abrazan, cariñosos; cuasi pequeño adulto… Pruebas recién sacadas del horno dando vueltas en la mesa pronostican algunas puteadas, otras (la mayoría) saltos de qué bien! El ausente Galeano recita algunas palabras dispersas en el cuarto. El cuarto… Pinta en un pedacito de cielorraso los mejores y más soñados cielos oscuro-brillantes… Parece escondido, diría que pasa desapercibido; pero de noche… se enciende, y comienza la función. El pensamiento se enreda entre sus formas. El teléfono. Quién es? Suena y suena una y otra vez solicitando que lo encuentren… del otro lado, voces cercanas de tierras lejanas… voces extrañadas; voces que se esperan, voces que te esperan… sabían que seguro estaba ahí… sí, es para vos.
Cosas que no se dicen, pero se perciben con la mayor de las fuerzas… fotos, canciones, recuerdos, risas… En la cocina humea un olorcito a almuerzo… La encargada, cuantiúnica encargada de esa tarea, va y viene a los apurones… Se pone la mesa (claro que no sola; a veces, también es mi tarea, gustosa, por cierto). El recuento al grito de che! Vamos a comer!! Aparecen ellos… Salen como brotando de piso, o de alguna habitación que parecía desierta. Cada cual en su asunto, viene fuertemente murmurando…
Desde el mismísimo momento en que los conocés cambian un montón de cuestiones; ya son una parte de vos que anda en ellos. Se extrañan, no sabes cuánto, no sabés cuántos son… Pueden construir todo un pueblo, con sus fundadores respectivos (a quienes ya tengo quizás seleccionados), y el resto de la familia, son sus abuelos, padres, hijos, tíos, sobrinos, nietos, bisnietos… Estoy segura que en algún momento de tu vida vas a escuchar nombrar a los TERRIZZANO. No lo dudes ni un segundo: querelos…"
…La humedad aplasta densa las cabezas y las vuelve pesadas. El hormiguero universitario está cuasi desierto… y yo estoy por abrir la caja de la tan famosa Pandora. Podría decir que no existe tal, pero yo conozco el lugar en donde habita la amalgama de lo anacrónico y lo altamente cotidiano, lo inesperado pero esperado… Donde el aire se echa la casa al hombro y se va de paseo por los rincones, y se sienta a la orilla del día a mirar el atardecer… La casa… No es un lugar es… ellos. Recopilan en sus ojos la historia más digna de ser contada, la más fehaciente, trasmitida de generación en generación. Ellos con tiempo y sin tiempo, andando cada segundo, cada cual con su más particular movimiento de vida, pero dejando una marca registrada que inquieta, y te invita… Introducirte en semejante fantástico hemisferio, es no querer salir nunca jamás… Y sin embargo, es la magia de lo sencillo lo que te atrapa, una fina lluvia que resbala tranquila y sin apuros, increíblemente confortante, que después decide acompañarte a dónde vayas, y vos querés que te acompañe a dónde vayas; te convida a que te apropies de ella, como si supiera que querés cuidarla como el más afortunado tesoro… (...) Los gatos reciben maullando desde no sabés qué recóndito lugar, pero te observan cada movimiento, como los más fieles guardianes, atentos, sigilosos… ¿Por el living o la cocina? La cocina. Gracias. Ininterrumpido aroma a café brota de las paredes… La pava en el fuego casi, casi, a punto de irse hecha vapor… Claro, es que recién estoy entrando, y sólo una de las infinitas personas que frecuentan el lugar tiene destinada esa tarea… Parece como si me estuviera esperando, desde el último segundo que pasé por allí, desde que crucé el umbral de su gótica puerta negra (claro, no es gótica por ser negra…). Van y vienen, presurosos, perezosos, fatigados, a las corridas, bajan y suben una escalera, angosta y pequeña, la misma que sólo recorrí una vez. Después del descanso, sigue otra igual, pero no sé a dónde irá, quizás si. Cuentos y noticias de personajes (realmente, personajes) auto-exiliados, y tan queridos. Ausencia y presencia, más presencia. Busco mis utencillos para reanudar la tarea abandonada la última vez… claro, unos cuántos festejan ante mi menor movimiento hacia ellos. Ya lo saben. Dibujos garabateados me esperan, y me abrazan, cariñosos; cuasi pequeño adulto… Pruebas recién sacadas del horno dando vueltas en la mesa pronostican algunas puteadas, otras (la mayoría) saltos de qué bien! El ausente Galeano recita algunas palabras dispersas en el cuarto. El cuarto… Pinta en un pedacito de cielorraso los mejores y más soñados cielos oscuro-brillantes… Parece escondido, diría que pasa desapercibido; pero de noche… se enciende, y comienza la función. El pensamiento se enreda entre sus formas. El teléfono. Quién es? Suena y suena una y otra vez solicitando que lo encuentren… del otro lado, voces cercanas de tierras lejanas… voces extrañadas; voces que se esperan, voces que te esperan… sabían que seguro estaba ahí… sí, es para vos.
Cosas que no se dicen, pero se perciben con la mayor de las fuerzas… fotos, canciones, recuerdos, risas… En la cocina humea un olorcito a almuerzo… La encargada, cuantiúnica encargada de esa tarea, va y viene a los apurones… Se pone la mesa (claro que no sola; a veces, también es mi tarea, gustosa, por cierto). El recuento al grito de che! Vamos a comer!! Aparecen ellos… Salen como brotando de piso, o de alguna habitación que parecía desierta. Cada cual en su asunto, viene fuertemente murmurando…
Desde el mismísimo momento en que los conocés cambian un montón de cuestiones; ya son una parte de vos que anda en ellos. Se extrañan, no sabes cuánto, no sabés cuántos son… Pueden construir todo un pueblo, con sus fundadores respectivos (a quienes ya tengo quizás seleccionados), y el resto de la familia, son sus abuelos, padres, hijos, tíos, sobrinos, nietos, bisnietos… Estoy segura que en algún momento de tu vida vas a escuchar nombrar a los TERRIZZANO. No lo dudes ni un segundo: querelos…"
viernes, 27 de abril de 2012
Esa magia
América entra a mi cuarto, me mira y señala el equipo de música con cara de "a tu tarea, tía", así ella me pide que haga esa magia... Aprieto un botón, suenan los primeros acordes, la magia se produce... América aplaude y mueve la cabeza al compás.
Y así entiendo todo, todo lo que esta mañana vi en la facultad a cerca del lenguaje gestual, la palabra hablada es menos del 50% de la comunicación, y alguien te puede decir todo, todo, sin palabras... No hacen falta las palabras, simplemente nos entendemos, compartimos un gusto, y lo disfrutamos juntas, y aunque todavía no hable, me deja bien en claro lo feliz que todo ésto la hace!!
viernes, 3 de febrero de 2012
Tengo...


Hoy me regalaste un sueño
y me desperté sonriendo
al pensarete acá, acá...
la casa será una fiesta
cuando cruces ésta puerta
amor, amor...
ésta es la verdad
tengo que decir
que no tengo grandes cosas para pedir
tengo mi piano y mi taza de café
personas que amo y engrandecen mi ser
tengo sueños que me hacen desvelar
tengo cosas que no se podrían comprar
tengo tus besos y tengo tu abrazo
tengo lo que quiero, tengo todo tu amor!
Hoy me regalaste un sueño
y me desperté sonriendo
al pensarte acá, acá...
Manu Pineda.
No veo la hora de abrazarlos a los dos juntos!!
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